martes, 10 de noviembre de 2009

EJE ESTRATEGICO DOCENCIA Y ACADEMIA

Es posible notar que la docencia, y la academia en general, en nuestra Facultad tiene una falta de coherencia, de dirección, que se expresa en la inexistencia de líneas orientadoras sobre el trabajo académico. En este sentido, existen un conjunto de esfuerzos académicos que no está siendo dirigido u orientado hacia el sentido de la Universidad de Chile: su vocación pública y su preocupación por las necesidades del país.

Esta orientación que debiera tener la Universidad de Chile se traduce en cosas concretas, como por ejemplo que nuestras prácticas profesionales se dirijan hacia organizaciones sociales para que desde ahí podamos contribuir en las necesidades de las grandes mayorías.

Asimismo es preciso discutir el ‘sentido’ de la Universidad de Chile: ¿Qué conocimiento produce la Universidad?, ¿Qué grupos sociales están representados en la Universidad, por su composición y su producción?, entre otras preguntas. Para que esta discusión se lleve a cabo existe la necesidad de espacios en donde se discuta esta orientación actual de la Universidad de Chile, y específicamente la FACSO. También, es preciso recordar que el ‘sentido público’ es una construcción política a la que hay que apostar por construir, dado que hoy en día, como vemos diariamente en nuestra Facultad, se ha dejado de lado. El construir este sentido público se expresa también en cuestiones concretas como la construcción de mallas y perfiles de nuestras carreras y la problemática del Acceso que hoy vive nuestra Facultad.

Por otro lado, la importancia de estar constantemente atentos a los procesos de Reforma de Pregrado (MECESUP, Bicentenario, etc.) radica en que estos tienen como objetivo reformular la arquitectura de nuestras carreras, corriendo el riesgo de transformarnos en ‘técnicos’, en sólo profesionales al servicio de quienes tengan dinero para pagar nuestros servicios. En cambio, la importancia de rescatar la orientación pública de la Universidad de Chile radica en que es posible pensar las disciplinas como una instancia que se compromete con las necesidades del país y de las grandes mayorías.

Ahora, una vez definida la importancia de la orientación de la labor académica en nuestra Facultad es preciso dar cuenta de cómo nosotros, como estudiantes, podemos interferir en esta problemática. Podemos establecer dos niveles de intervención: a nivel institucional, que refiere al ámbito académico como tal, y, por otro lado, a nivel de la intervención directa, que refiere al trabajo que podemos hacer en la realidad social a partir de nuestros conocimientos.

En el ámbito académico el objetivo es interferir en la producción de conocimiento para que esta se oriente hacia las necesidades del país. Esta intervención se traduce en tareas concretas, como la construcción de las mallas curriculares, la construcción de Centro de Estudios e Investigaciones, en definitiva, en reconstruir nuestras prácticas cotidianas en relación con nuestra orientación.

Por el otro lado, está la intervención directa que es propia a las posibilidades que tienen las Ciencias Sociales. Esta intervención también se traduce en acciones concretas, como por ejemplo, en que las prácticas profesionales puedan realizarse en organizaciones sociales, entre otras.

En síntesis las propuestas son:
- Reforma de Pregrado: Lograr un trabajos sitematico y coordinado con todas las carreras.
- Acceso: Trabajar coordinadamente esta temática a nivel de facultad, entendido la demanda de acceso igualitario como un piso minimo para hablar de universidad pública
- Prácticas: institucionalizar un sistema de prácticas y abrir y asegurar la posibilidad de realizar la práctica en organizaciones sociales, porque una universidad pública debiera ponerse al servicio también de esas necesidades.

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